JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO

 Biografia

José Joaquín de Olmedo nació en Guayaquil el 20 de marzo de 1780, en el seno de una familia acomodada. Sus padres fueron el capitán Miguel Agustín de Olmedo y Troyano, y la dama guayaquileña Ana Francisca Maruri y Salavarría. ​ Su padre, Miguel de Olmedo y Troyano, era un capitán español natural de la villa de Mijas, cerca de Málaga. Miguel de Olmedo salió de Cádiz en 1756 rumbo a Panamá reclamado por un tío materno suyo, el también capitán Cristóbal Troyano de León, que desempeñaba por entonces la Comandancia General de la Artillería de Tierra Firme. En Panamá residió cuatro años, y después ocupó en Guayaquil el cargo de tesorero y comisario de guerra para la expedición al Marañón. En Guayaquil se quedó de oficial del fortín de San Carlos y se dedicó al comercio, haciéndose dueño de las fragatas "San Isidro" y "San Fermín".

Contrajo matrimonio con la guayaquileña Ana Francisca de Maruri y Salavarría, de la antigua nobleza vasca asentada en la cuenca del Guayas, con la que tuvo a sus hijos José Joaquín y Magdalena.

En 1792 Olmedo regresó a Guayaquil, sin embargo, sus padres decidieron enviarlo a Lima en 1794, ​ a cargo de su pariente, el doctor José de Silva y Olave,4​ chantre de la Catedral de Lima y vicerrector del Real Convictorio de San Carlos, centro de estudio en donde fue matriculado y estudió filosofía y matemática.

Presidencia de la Provincia de Guayaquil

En la mañana del 9 de octubre de 1820,​ una vez concluida la toma de la ciudad por parte de los insurrectos, los promotores del movimiento independentista y miembros de la Fragua de Vulcano se reunieron en el Cabildo de la ciudad para firmar el Acta de Indepencia y conformar un gobierno provisorio. Olmedo fue uno de los signatarios del acta, tras lo cual también fue designado en el cargo de «Jefe Político» de la provincia, mientras que el coronel Gregorio Escobedo asumió el cargo de «Jefe Militar».

Muerte

Nuevamente en Guayaquil ejerció la Subdirección de Estudios del Guayas, envejeciendo de forma prematura a causa de continuos dolores de estómago y estitiquez ocasionados por un cáncer lento, falleciendo finalmente el 19 de febrero de 1847, a la 01:15 de la mañana, a la edad de 66 años y 11 meses de edad. Antes de morir había dicho: «He cumplido, no sin gloria, mi destino».

Sus funerales se celebraron en todas las ciudades del Ecuador y sus restos se enterraron en la Iglesia de San Francisco, donde se quemaron durante el Incendio Grande del 5 al 6 de octubre de 1896.

 



Obras

Durante su vida, dedicó parte de su tiempo a la creación de novelas, cantos, obras, poemas, entre otros tipos de creaciones literarias. Entre sus más conocidas obras están: Canto a Bolívar; Al General Flores, vencedor en Miñarica; y Alfabeto para un niño. Diseñó la bandera y el escudo de Guayaquil, además de componer la letra para su posterior himno.

 

v En 1808 se inspiró y compuso el prólogo a la tragedia El Duque de Viseo de Quintana y su silva titulada El Árbol, que terminó en 1809 y contiene dos partes, una filosófica y de gran sentido estético y otra menos cuidada con la que cierra el poema, pareciendo como si hubiera unido dos versos distintos.

 

v En enero de 1811 aún estaba en México y leyó su poema Improntu.

 

v A principios de 1817 viajó a Lima y escribió A un amigo, don Gaspar Rico....

 

v En 1821 escribió su hermosa Canción del 9 de octubre considerada el primer himno que ha tenido el territorio ecuatoriano.

 

v En 1823 editó en Lima su traducción del inglés del Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope, en 45 páginas.

 

v En 1825 compuso una Marcha, el poema La Libertad.

 

v En 1837 escribió la Canción del 10 de agosto, que como ha demostrado el padre Espinosa Pólit, sirvió de antecedente al actual himno nacional.

 

v En 1840 escribió En la muerte de mi hermana. En 1843 editó Ocios poéticos del General Flores y una oda en su obsequio en 52 págs.

 


Poema

 

A UNA AMIGA

Arroyo cristalino,
que con susurro blando
vas del monte a la selva
y de la selva al prado;

travieso cefirillo,
que con tu aliento grato
mueves hojas y flores
que son gala del campo;

parleras avecillas,
que en trinos regalados,
cuando el sol nace o muere,
llenáis el aire vago;

y cuando vive y crece
en este suelo bajo,
y cuanto se remonta
hasta el cielo estrellado;

todo cuanto florece
en los valles y prados,
y aun las bestias feroces
que son del monte espanto;

todos conmigo unidos
en coros acordados,
celebremos el día
de la que hace mi encanto.





 


Comentarios

Entradas populares de este blog

MEDARDO ÁNGEL SILVA

DOLORES VEINTIMILLA